Bancos de leche: el altruismo que salva la vida de los bebés más vulnerables

Salud

La lactancia materna es beneficiosa para todos los recién nacidos, pero para los prematuros o los enfermos es esencial, porque mejora notablemente su pronóstico. Sin embargo, no siempre se puede contar con ella

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No hay duda. La leche materna es el alimento aconsejado para todos los recién nacidos. Pero cuando no hay suficiente de la propia madre, la leche donada puede ser la mejor alternativa, especialmente en los niños que nacen de forma temprana o enfermos.

Para eso se crearon los bancos de leche humana, encargados de recoger, procesar, almacenar y dispersar con todas las garantías este producto biológico. Su finalidad es resolver los problemas de alimentación del recién nacido hasta que su madre le pueda dar el pecho.

“Es un pilar más de apoyo a la lactancia. Proporciona leche de otras mujeres a aquellos recién nacidos de alto riesgo que todavía no disponen de la de su madre o esta es insuficiente”, explica a Sinc Nadia Raquel García, coordinadora del Banco Regional de Leche Materna de la Comunidad de Madrid, situado en el Hospital 12 de Octubre.

[bs-quote quote=”Los bancos de leche resuelven los problemas de alimentación del recién nacido hasta que su madre le pueda dar el pecho” style=”style-6″ align=”left”][/bs-quote]

De hecho, varios estudios apuntan como en los niños prematuros la fórmula artificial supone un aumento de patologías como enterocolitis necrotizante, un trastorno intestinal propio del prematuro y de otros recién nacidos vulnerables.

Es más, en 2001 la Organización Mundial de la Salud (OMS) destacó que los bancos de leche humana son “una de las mejores estrategias sanitarias en la disminución de la mortalidad infantil y en la protección del amamantamiento”.

Como la leche materna es un bien escaso, es fundamental priorizar a los que serán receptores y ajustar las características de la leche donada a las del niño que la recibe, siempre teniendo en cuenta la disponibilidad.

Así, en los primeros días se intenta dar a los recién nacidos de máximo riesgo (con menos de 1.000 gramos o menores de 28 semanas de edad gestacional) leche de donantes cuyos hijos tenían en el momento de extraerse esa leche días o semanas de vida.

“Si además eran madres de niños prematuros, es incluso más adecuado”, subraya García, también presidenta de la Asociación Española de Bancos de Leche Humana (AEBLH), creada en 2008­. “Sin embargo, muchas veces no podemos ajustar tanto y hemos de entregar leche con más tiempo de vida del hijo”.

ara los recién nacidos muy prematuros o enfermos, las primeras semanas de vida suponen un periodo crítico para el desarrollo de patologías relacionadas con la inmunidad. La alimentación con leche materna y donada desde el nacimiento ayuda a que se desarrolle resistencia “de forma más adecuada”. Asimismo, cuanto mayor sea el volumen de leche materna o donada que reciban durante el ingreso, mayor es el impacto beneficioso en estos niños de riesgo.

“Es importante empezar cuanto antes con la alimentación con leche humana ya que favorece la movilización y la tolerancia, la maduración intestinal y la colonización por gérmenes beneficiosos para el prematuro vulnerable. Es preferible la leche de la propia madre, pero si no se dispone de ella, la donada es la mejor opción”, aclara a Sinc Marta Cabrera, neonatóloga del Hospital Universitario La Paz.

Cómo ser donante de leche

A falta de los datos globales en España para 2017, en 2016 se registraron 1.565 donantes, lo que supone un volumen total de 7.449,16 litros de leche y una donación media de 4,47 litros/donante. En los 43 hospitales receptores, 2.281 neonatos, en su mayoría prematuros de muy bajo peso, se beneficiaron de estas donaciones.

[bs-quote quote=”Cada gota de leche es importante: 20 mililitros pueden ser útiles para un niño muy prematuro durante varios días” style=”style-6″ align=”left”][/bs-quote]

Queda patente además un aumento de su actividad cada año. Desde 2009, el número de donantes ha aumentado desde 175 a esos 1.565 donantes. De la misma forma, se ha pasado de 1.143,9 litros donados a los 7.449,16. El número de receptores también se ha incrementado desde los 333 hasta los 2.281.

¿Pero qué debe hacer una mujer interesada en ser donante? Deben contactar con el banco de leche más cercano, donde se les informará del proceso de donación. Básicamente, las candidatas deben ser mujeres que estén lactando, dispuestas a extraerse su leche y que gocen de buena salud.

Es conveniente establecer bien la lactancia de su hijo durante el primer mes de vida antes de empezar a donar. “Es útil incluirlo en la rutina diaria. En ocasiones las donantes se extraen leche de un pecho mientras están amamantando del otro a su hijo”, apunta Cabrera, que dirige desde hace meses el centro satélite del banco regional en La Paz.

Lo primordial es impedir que la leche se contamine por una falta de higiene o un almacenamiento incorrecto. El volumen extraído cambia mucho de una mujer a otra. También es variable la composición nutricional de la leche de cada mujer, que además se va modificando conforme aumenta el tiempo de lactancia. Así, este alimento se clasifica de acuerdo a la edad de los bebés de las madres donantes: calostro (hasta 7 días de vida), de transición (de 7 a 14 días) y madura (más de 14 días).

“Los bancos de leche materna solo tienen sentido en una sociedad que apoye la lactancia y que disponga de un porcentaje de mujeres que amamanta satisfactoriamente a sus hijos y que están dispuestas a dar de forma altruista su excedente a los bancos de leche”, afirma Nadia García.

El banco que dirige ha aumentado su actividad y, en el año 2017, aceptó a 236 mujeres como donantes, con una donación media de 7,18 litros y 612 niños receptores que se beneficiaron. Cada gota es importante: 20 mililitros pueden ser útiles para un niño muy prematuro durante varios días.

Las candidatas deben ser mujeres que estén lactando, dispuestas a extraerse su leche y que gocen de buena salud

Más de un siglo de bancos de leche

El primer banco de leche fue creado en el año 1900, en Viena. Luego se abrieron en Boston (1910), Buenos Aires (1921) y Rio de Janeiro (1943). Desde entonces, existen numerosos centros en Europa, EE UU, Australia, Centroamérica y Sudamérica.

Con la aparición del VIH y el desarrollo de fórmulas lácteas para prematuros, su uso disminuyó durante los años 80. Sin embargo, actualmente se encuentran extendidos por todo el mundo y contribuyen a un mayor éxito de la lactancia materna. Según García, “la presencia de un banco de leche hace que la sociedad lo considere un bien muy valioso”.

Cuando se instaura un banco de leche en una unidad de neonatología, la tasa de lactancia propia aumenta. Según las expertas, esto ocurre porque se crea una conciencia de lactancia materna y leche humana que repercute en los padres.

Igualmente, su existencia fomenta la investigación y minimiza la contaminación y el deterioro de la leche. Es más, la experiencia en otros países ha demostrado que la instauración de un banco de leche materna aumenta las tasas de lactancia en la región donde se ha implantado.

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