El anómalo crecimiento de Vox

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En un tiempo récord, la formación ultraderechista Vox ha pasado del ignorado montón de las fuerzas políticas extraparlamentarias -que raramente son mencionadas en los medios, tertulias o informativos- a llenar minutos de televisión, columnas e incluso portadas. ¿Qué intereses hay detrás de este repentina “publicidad” para un partido de extrema derecha? ¡Ay, Vox y el amigo americano!

En un país como España -donde hay una mayoría social claramente progresista y que ha sufrido 40 años de dictadura fascista- los movimientos ‘ultras’ siempre han ocupado un papel marginal, y en los últimos 30 años jamás se han acercado -ni remotamente- a tener representación parlamentaria. Por eso es preciso hacerse preguntas.

Sorprende por ello la decisión de varias encuestas electorales (cuyas preguntas están estudiadas al detalle), entre ellas las últimas del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), de sacar del grupo de los “otros” a un partido de extrema derecha para colocarlo junto a los partidos sobre los que se pregunta a los ciudadanos en las encuestas, dejando en el “saco del silencio” a fuerzas como Recortes Cero-Grupo Verde (la número 11 en el 26J, con 51.907 votos), a UPyD (la duodécima, con 50.247 apoyos). Vox quedó en decimotercer lugar con 47.182 votos.

Pero aunque sea imposible que Vox vaya a jugar el papel que en Francia juega Le Pen, no conviene perder de vista a este partido. Sobretodo si se comprueba los apoyos internacionales que está recibiendo la formación ultraderechista. Ni más ni menos que la del ex-asesor y artífice del triunfo electoral de Trump: Steve Bannon, ideólogo de la alt-right (extrema derecha supremacista) norteamericana e impulsor de una “Internacional” de partidos ultras en Europa llamada “The Movement”, que engloba a formaciones como el FN francés, Alternativa por Alemania, o la Liga Norte de Salvini en Italia.

La conexión entre Vox y Bannon la personaliza uno de los principales cuadros de la directiva de este partido. Se trata del sociólogo Rafael Bardají, que fue asesor del Ministerio de Defensa durante el mandato de Aznar, luego dirigió el departamento de política internacional de FAES (que también dirige Aznar), y anteriormente fundó el GEES (Grupo de Estudios Estratégicos, otro think tank).

Bardají, columnista habitual de La Gaceta, se autodefine como experto en “pensamiento neoconservador” y tiene una estrecha relación con Bannon. Hasta el punto que en mayo de 2017 Bardají fue recibido en la propia Casa Blanca por Bannon, con el que “departió una serie de notas de evaluación estratégica sobre la crisis de la UE y las relaciones entre EEUU y Europa bajo la Administración Trump”. ¡Ay, Vox y el amigo americano! Esa es la razón política, no técnica, de su anómalo crecimiento.

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